Ariel Ardit en vivo en el Anfiteatro Parque Centenario de Buenos Aires

Con la certeza de que “al artista lo completa la mirada y el aplauso del que está en la platea”, el cantor de tango, volverá a actuar este sábado 30 de enero por primera vez ante público presencial desde la suspensión de espectáculos en vivo por la pandemia de coronavirus.

Será en un concierto que se desarrollará desde las 20hs en el anfiteatro del porteño Parque Centenario.

“Esta presentación tiene, por un lado, mucha alegría y, por otro, una gran carga de emotividad por todo lo que estamos viviendo. Si tuviera que hacer un resumen, esta fecha para mí es una gran necesidad de volver a expresarme ante alguien de carne y hueso en vivo”, manifestó el intérprete a Télam.

Es que más allá de valorar los dos conciertos que ofreció por streaming, uno en formato de cuarteto y otro con orquesta, a los que definió como “una experiencia enriquecedora que vino para quedarse y aportar cosas nuevas”, el artista remarcó que, tras el confinamiento recomendado, revalorizó los shows presenciales.

Acaso por ese motivo, Ardit optará por un repertorio clásico, plagado de aquellas canciones más reclamadas por los seguidores, para el concierto del sábado en el que estará acompañado por Andrés Linetzky, en piano y dirección musical; Ramiro Boero, en bandoneón; Pablo Guzmán, en contrabajo; y Manuel Quiroga, en violín.

En tal sentido, el músico priorizó recurrir a ese material tan arraigado entre su público a pesar de estar trabajando desde hace más de un año en una nueva faceta artística que le permita explorar nuevas sonoridades, sin renunciar por ello a ser “fundamentalmente un cantor de tangos”.

“Busco poder expresarme sin tanta rigidez que impone el género. Poder soltar un poco más las riendas y mostrarme en otras sonoridades, en un repertorio que no sea netamente tanguero. El tango lo tengo como esencia cante lo que cante, así que no preocupa, en ese sentido, sonar más o menos tanguero. Yo soy un cantor de tangos y no necesito demostrarlo, ni siquiera a mí mismo”, advirtió.

Entre reflexiones por este regreso a los shows con público presencial, ante los que reconoció sentir los nervios típicos de novatos por el largo período sin ver cara a cara a los espectadores, y los nuevos rumbos que comenzó a explorar transcurrió la charla de Ariel Ardit con Télam.

Télam: ¿Qué sensaciones lo atraviesan ante la inminencia de este reencuentro con el público presencial?

Ariel Ardit: –La posibilidad de volver a presentarme en público es un anhelo desde que se suspendió todo. Me daba tristeza empezar a acostumbrarme a cantar sin público. Yo sentí, como todo el mundo, una gran frustración y bronca por eso. En el medio hubo algunos streaming que no era exactamente lo que uno deseaba, pero, de todos modos, fue una experiencia enriquecedora.

¿Preparó un repertorio con concesiones al público a raíz del carácter especial de este show?

Sin dudas porque de hecho yo ya había empezado a trabajar en un nuevo proyecto, que se frenó y no pude avanzar mucho, y aparecían cosas que quería cantar, pero también hay que pensar que la gente hace muchísimo que me ve en vivo y seguramente quiere escuchar los tangos de siempre. Así que el repertorio se va a centrar en las cosas que me piden siempre.

¿Ayudó el contexto de pandemia para reflexionar sobre este nuevo paso en su carrera?

La pandemia fue a favor porque los meses de quietud me dieron más tiempo para reflexionar sobre este paso, que no me gusta llamarlo cambio, sino que es poder expresarme sin tanta rigidez que impone el género. Quiero acercar a mi repertorio letras nuevas, ampliarlo. Esto que recién luego de 22 años de carrera profesional intento hacer no es algo tan especial, no estoy inventando nada. Es algo que Gardel ya hizo. Él fue el primer cantante de tango en incorporar foxtrox, pasodoble, canción napolitana. Hoy, si un cantor de tangos quiere hacer eso tiene que salir a dar explicaciones. Es ridículo. Esto tiene que ver con el riesgo que se anima a correr un artista. Es guiarse por las necesidades expresivas y no por imposiciones discográficas.

¿Pero no considera que ya dio pasos en esa dirección a lo largo de su carrera al presentarse con formaciones bien diversas?

Para mí esas fueron siempre etapas, pero me pasó que empecé a ver que había hecho todo eso y ahora necesitaba crecer como intérprete, buscar otras sonoridades. Son necesidades personales y se trata de no estancarme porque sentía que iban a pasar otros 20 años de carrera e iba a estar en el mismo lugar. Sentía que ese viaje que había sido siempre de ida se había estancado un poco y tenía que buscar nuevos horizontes, pero siempre desde el factor del tango. No se me ocurre pensarme como otra cosa. Soy un cantor de tangos que probará otras sonoridades. Solo eso.

Teniendo en cuenta esto y el repertorio elegido para el sábado, ¿considera al show del Parque Centenario como el cierre de una etapa?

No, porque la realidad marca que las cosas no son tan como uno las imagina. Al celebrar mis 20 años de carrera en 2019 en el Teatro Coliseo, anuncié en mi deseo romántico de manejar mi carrera que en el 2020 iba a empezar un nuevo trabajo, buscando una nueva estética como intérprete, y resulta que pasó todo esto, que de cualquier manera agradezco porque me hizo revalorar más ese cambio. Entonces, esta es una actuación en la que lo más importante es el reencuentro con el público. No tengo que salir corriendo a transformarme en nada. No me voy a apurar. Cuando tenga el material listo, lo mostraré, pero mientras tanto seguiré siendo el mismo cantor de tangos.

FUENTE: Télam

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