La historia de “Todo se quema”, el nuevo video de León Gieco

Se trata del tema que adelanta el primer disco en 10 años de este histórico de la música argentina, quien junto al artista cordobés Daniel Marín cuentan los detalles detrás de la realización. “Estamos ilusionados de que pueda llevarse algunos premios”, adelanta Gieco.

Todo se quema se titula la primera canción de León Gieco que se conoció por estas horas, incluida en lo que será el primer disco en 10 años de este ícono fundamental de la música argentina.

Ya desde el título y su intro bien rockera, se devela que se trata de una de esas piezas que dejarán una huella en la extensa trayectoria de Gieco. Y al desandar las estrofas de la canción, se confirma la presunción y se produce el enlace con dos clásicos de su discografía.

Por un lado, Los Salieris de Charly, en el que León rapeaba con ocurrencia y desenfado. Por el otro, Ídolo de los quemados y su impronta visceral y autobiográfica. La coincidencia mayor es que ambos temas fueron incluidos en discos bisagra en los comienzos de dos décadas distintas: el primero en Mensajes del alma (1992) y el segundo en Bandidos rurales (2001).

Además de una letra contundente y guitarras bien potentes, el ingrediente extra de Todo se quema por el que seguramente tendrá aún más repercusión, es su videoclip. El músico nacido en Cañada Rosquín siempre ha buscado la originalidad en sus piezas audiovisuales y esta no fue la excepción.

Se trata de un concepto que Gieco bautizó como dibujo orgánico. “Es una persona que está dibujando y contando la historia de la canción”, explica a VOS el propio músico refiriéndose al artista plástico cordobés Daniel Marín, oriundo de Villa del Dique, pero afincado hace varios años en Unquillo, donde armó su espacio de producción llamado Cienvolando junto a su compañera Lorena Stricker, el fotógrafo Gustavo Tejeda y la productora Cristina Smargiassi.   

“En tiempos donde se pueden realizar trabajos de tanta calidad desde lo digital o virtual, revalorizar el uso de la técnica analógica me parece una toma de postura clave. Y eso fue un hallazgo de León”, afirma este artista autodidacta formado en espacios colectivos y alejados de la academia desde su taller enclavado al pie del monte serrano, en el que trabajó arduamente durante varias semanas para llegar al resultado final.  

“Desde el primer momento me manifestó que había un plus muy groso en el acto de pintar y que se vea al artista trabajando. Parece retro, pero luego de ver la obra terminada me doy cuenta que tiene una frescura impresionante”, completa Marín sobre la decisión estética de Gieco.  

Contacto estrecho

Para que se acercaran los planetas de la canción de este músico consagrado y de este artista trashumante y soñador, hubo una persona que fue clave: Luis Gurevich. El productor musical y coautor de muchos de los himnos de la discografía de Gieco conoció a Marín en un proyecto audiovisual que realizaron para el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y con el que recorrieron gran parte del país.

“Cuando pensábamos en cómo sería el nuevo video a Luis se le ocurrió mostrarme unos dibujos de Dani. A mí me encantaron y compré enseguida. Mientras, me mandaban como 10 propuestas y todas me parecieron como ya vistas”, resume Gieco sobre el origen del video. 

El contacto con Marín, como todo el disco, se realizó de manera remota. “Le conté mi idea, logramos armar un guion y él fue bocetando hasta que le encontramos la vuelta a lo que íbamos a mostrar. Siempre tuve claro que serían ilustraciones y él logró contar en esos dibujos cada una de las estrofas de la canción”, explica.

El artista cordobés también destaca esos primeros contactos y la fluidez con la que se dio todo el proceso. “La primera vez que charlamos fue como hablar con alguien que conocés hace mucho tiempo, con el agregado de una humildad admirable y la conciencia absoluta del lugar donde está. Su capacidad de comunicar fue muy importante”, detalla.

Además de lo que puede significar trabajar en tándem con León Gieco, para Marín todo fue muy movilizador desde lo personal: “Me hizo volver a un lugar que tenía un poco relegado y me permitió conectar dos mundos en los que estuve andando en este último tiempo: la plástica y las realizaciones audiovisuales. Por esto estoy muy agradecido”, grafica este artista que ha trabajo con Raly Barrionuevo, el Dúo Coplanacu, Arbolito y también en películas (De Caravana, Vigilia en agosto, Cuadros en la oscuridad), series (La Purga, Artigas, varias de Paka Paka) o en numerosas obras del teatro cordobés.

Para cerrar, Gieco se ilusiona: “Más allá de que la canción está acompañada por grandes músicos como Jaime López, un histórico de México, la grosa de Claudia Puyó y el power trío compuesto por el baterista Vinnie Colaiuta, el bajista Leland Sklar y el guitarrista Michael Thompson, le tengo mucha fe al video. Incluso en el solo de guitarra final le propuse a Dani hacerle un homenaje al querido Pappo y quedó hermoso. Todo el clip es una idea muy original y estamos ilusionados en que pueda llevarse algunos premios”.

FUENTE: La Voz

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