Sara Mamani: “Doy gracias a la vida por tener la música, las canciones y las palabras”

Aprendió “de oído” porque cuando el folclore llegó a su vida no había escuelas de música popular en su Salta natal y el conservatorio no la representaba. Hoy es considerada una de las artistas más creativas y sólidas del género.

Sensible, sutil y de voz privilegiada, Sara Mamani es una cantora y artista salteña con largo camino recorrido. Tuvo como amigo y mentor a Gustavo “Cuchi” Leguizamón, con quien compartió tiempo, vivencias y aprendizajes. Sigue su legado, pero también el de Joan Báez y el de Mercedes Sosa, por quien lloró al verla cantar en vivo. Es profesora de Filosofīa recibida en la Universidad Nacional de Salta y se relaciona muy bien con las nuevas generaciones de artistas. Admira a Sofía Viola.

En pandemia publicó su libro Décimas cuyo prólogo, escrito por Teresa Parodi, considera que “las nuevas voces de mujeres en el folclore vienen sólidas y empoderadas”. También musicalizó a grandes poetas y en Trazos, su último disco, se encontró con la prosa de Fernando Noy que escribió “Ofrenda” y ella completó con la música. Actualmente tiene listo un disco con temas propios, instrumentales, que subirá a las distintas plataformas digitales.

Con la música como bandera y con los suficientes años de carrera que la ubican como una de las grandes referentes del folclore argentino, Sara Mamani comparte en esta nota un resumen de su vida dedicada a la música.

¿Cómo se inicia su historia musical?

—La música me llamó desde los 12 años aproximadamente. Una vecina que toca la guitarra llama mi atención. Luego, un taller en una iglesia los domingos después de misa y la guitarra se vuelve mi juguete favorito. Aprendí “de oído”, no había escuelas de música popular, y el conservatorio no me representaba. El boom del folclore estaba a la mano a través de la radio, fue el gran alimento.

No vengo de familia de artistas, pero mi hermana es actriz y titiritera, y mi único sobrino es bandoneonista. Mis padres no terminaron la escuela primaria y nunca se opusieron a nuestras inquietudes. Estudié filosofía cuando lo “conveniente” era estudiar Derecho o Contador Público.

Fue amiga y alumna del Cuchi Leguizamón, ¿qué recuerdos tiene del tiempo compartido con él?

—Recuerdo muchas reuniones y lo que impregnó en mi sensibilidad escuchar y verle tocar el piano, ahí, cerquita, casi al lado. Sus clases de canto las conservo de su puño y letra, y el asombro que sentía por estar ante alguien que me contaba cosas que de otro modo no hubiera sabido o hubiera tardado tiempo en saber. Escuchar a María Callas, a Marian Anderson, María Escudero. A Mercedes Sosa la escucho por primera vez en su casa. Fue un tiempo muy intenso. No puedo olvidar el día en que llego a clase y, mientras esperaba, escucho cantar dos voces que me alucinan. Era el Dúo Salteño cantando “El violín de Becho”.

Musicalizó obras de grandes poetas e, incluso, en su último disco sumó voces actuales como las de Fernando Noy, ¿cómo fue esa experiencia?

—Partí de la sensación de no tener nada qué decir. Como si no tuviera palabras propias. Entre mis papeles encuentro textos de poetas, Alberti, Lorca, y comienzo a recordar la música que les había compuesto muchos años atrás. Así se arma el disco Re-Vivir. La motivación en su momento había sido cantar esas poesías para que se acerquen a más gente.

Con Trazos seguí sin encontrar el modo, sin encontrar qué decir. Leía todo lo que pareciera poesía, hasta de una amiga que publica en Facebook, y así llegué a elegir uno de aquí, otro de más allá. La cuestión milagrosa fue que a cada poema que encontraba, le ponía música. Y así fui reuniendo canciones que se convirtieron en disco. Con cada autor, autora, tengo una relación de amistad, que no guio mi elección. Pero el resultado es que son actuales. Con Fernando Noy fue al revés. Tenía yo una música y él puso su palabra. Un placer.

¿Se acercó a otros géneros en estos años? ¿Cómo es la relación con los nuevos artistas?

—Siento necesidad de merodear otros géneros. Es enriquecedor escuchar de todo y, en mi caso, siempre intento darle una vuelta más a lo que expreso, aunque sea pequeña. Para esto es también vital la relación con los más jóvenes. Antes de la pandemia iba mucho a ver y escuchar música en vivo. En particular de jóvenes. Admiro mucho a Sofía Viola.

El Cuchi fue su “padre musical”. ¿Qué mujeres la inspiraron y por qué?

—Joan Báez y Mercedes Sosa. A la primera escuchaba en un Winco prestado, sólo sábados y domingos. Un disco que repetía y trataba de tocar la guitarra a la par. Una amiga dice que no se olvida el primer amor musical…. Es la época del rock, el Mayo Francés, décadas del 60 y 70 de gran ebullición, a nivel mundial. Mercedes Sosa es un faro que me hizo llorar todas las veces que la vi, y le agradezco. La emoción personal y colectiva que se vivía con ella en sus recitales masivos es inolvidable. Su disco dedicado a Atahualpa Yupanqui es mi favorito.

La pandemia obligó a todos a quedarse en casa. ¿Cómo vivió este tiempo? ¿Pudo generar nuevos proyectos?

—Este tiempo fue y sigue siendo de incertidumbre. Doy gracias a la vida por tener la herramienta de la música, las canciones y las palabras.

“Sin pensar hice un libro de décimas, a instancias de un amigo que armaba un blog, como para exorcizar el momento, en base a décimas que pedía a sus amigues. Empecé aportando dos, y luego fueron surgiendo más y más. Teresa Parodi hizo el prólogo. Y ahí está mi desahogo, que adquiere sentido al compartirlo”. Actualmente tengo listo un EP con temas míos, instrumentales, que subiré a las distintas platataformas.

¿Cómo ve el rol de las mujeres en el folclore?

—Hay empoderamiento, se han cruzado grandes aguas, hay instrumentistas muy sólidas. Todo está en crecimiento y mutación constante. Tenemos mucho que decir y hacer. Mi preocupación, si la puedo llamar así, es por el lado de la palabra, o de las letras, digamos. Toda la atención que le podamos poner allí, es importante.

Si tuviese que definirse, ¿quién es Sara Mamani?

—Hago mías unas palabras de Armando Tejada Gómez.

Mirar y ver/Transparente, transparente/El corazón/transparente/Por si te busca la vida/por si te encuentra la muerte/La cosa es ir y venir/transparente, transparente/Y agrego, de mi cosecha: Atrás en el tiempo/están los que dicen/que andes donde andes/el nombre resiste…

FUENTE: Ministerio de Cultura de la Nación

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