Historia y origen de la bombacha criolla

En 1834, Charles Darwin, que recorrió las pampas argentinas, escribió:

“…con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro”.

Más de una vez se ha señalado la connotación árabe del gaucho argentino o rioplatense. La guitarra, el caballo, la asimilación de la pampa al desierto. La España mora ha sido señalada como el canal de transmisión de estas características.

La bombacha, con sus pantalones muy amplios que se angostan en el tobillo, constituye una característica particular en la indumentaria del gaucho argentino, que también tiene origen árabe, como resulta obvio al constatar que es en el mundo árabe y en especial en lo que constituía el imperio turco en el siglo XIX -que dominaba los Balcanes e incluso Grecia- donde este tipo de vestimenta se usaba.

La bombacha de campo es un pantalón ancho y resistente, parte de la vestimenta tradicional de los gauchos que habitan la pampa argentina, uruguaya, brasileña y la Patagonia tanto chilena como argentina.

Aunque las bombachas son ya tradicionales en el Cono Sur, su introducción fue relativamente tardía; llegaron allí de manos de los comerciantes británicos, que las habían copiado de los turcos en ocasión de la Guerra de Crimea. La necesidad de colocar los sobrantes las llevó eventualmente a la región del Plata, donde su utilidad para la equitación las hizo populares.

Los viajeros ingleses, que cada vez con más frecuencia visitaban estas tierras, se referían en sus escritos al chiripá y a los calzoncillos de los gauchos, como una “vestimenta a la turca”; especie de “anchos pantalones como los que usan los turcos”, y otros semejantes.

Las bombachas tienen perneras anchas y tableadas, y se cierran junto al tobillo con un botón para facilitar su inserción en las botas. A la cintura las sujetaba un cinturón ancho — En ocasiones festivas se usaba una faja y sobre ella un cinturón llamado tirador ornado de monedas con una hebilla o rastra fabricada muchas veces con metales preciosos (oro y plata). Las bombachas se fabricaban de mezclilla o gabardina.

Resulta claro y verificable que la indumentaria del gaucho argentino en la primera mitad del siglo XIX, no incluía la bombacha, sino el chiripá. Todos los cronistas y viajeros europeos así lo constatan, como las acuarelas y litografías y los uniformes militares.

Desde las guerras napoleónicas en adelante, Inglaterra fue aumentando su presencia colonialista en tierras del Mediterráneo oriental, norteafricano, europeo y en Asia (incluso la India), ya sus tropas coloniales venían adoptando el uso de aquellos “bombachos” o “pantalones turcos”, en 1843 se vendieran “pantalones turcos” en los comercios de Montevideo.

Cuando menos ellos, como los franceses, los conocían muy bien, eso explica que el 31 de enero de 1842 Berbardina Fregoso de Rivera (esposa de Fructuoso) se encontraba en Arroyo Seco (Montevideo), lo testimonia una carta dirigida al Dr. Fermín Ferreira (médico personal) en 1843, el general Rivera le pide a Bernardina en esa fecha “mándame unos calsones de merino mordore von vachas o como generalmente cedice alo chino, el Gen. medina me ametido en esto y por esta rrazon te dio este petarde, no te olvides de mandarme las vatas”( Sic). Si esta versión es cierta o no resulta difícil saberlo, lo que sí es obvio es que esos pantalones “Serouel” ya existían 3 años antes como uniforme del ejército Zuavo y muchos más como indumentaria de los turcos.

Así, la bombacha es un elemento de la indumentaria árabe o turca que no llegó a la Argentina a través de España.

Es Jorge V. Duizeide, quien ha explicado esta curiosa traslación. En marzo de 1856, se firma el Tratado de Paz que da fin a la Guerra de Crimea, que enfrentó a las fuerzas de aliadas de Gran Bretaña, Francia, Turquía y Cerdeña contra Rusia. Siendo presidente de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, al año siguiente de finalizar la guerra, el representante diplomático francés ante el gobierno de Paraná, informó que su país estaba en condiciones de vender a un precio muy conveniente 100.000 bombachas que habían sido fabricadas para el ejército turco y que como consecuencia de la paz se habían convertido en “rezago militar”. Urquiza, rápidamente se entusiasmó con la forma de pago, que era el trueque por productos del país, logró la aprobación de la compra por parte del gabinete y se aceptó la oferta de las bombachas originariamente destinadas al ejército turco.

Todas las bombachas fabricadas por los franceses eran del color del uniforme de dicho país, el gris “ojos de perdiz” de color blanco sucio o isabelino y éste es el origen de la bombacha gaucha que entra en Entre Ríos a fines de 1858.

A comienzos de 1843 Montevideo tenía 31,000 habitantes, incluyendo 21,854 inmigrantes, de los cuales 10,000 habían llegado en los últimos cuatro años. Había 6,376 italianos y 3,000 españoles, 25% de la población era francesa.

Muchos estuvieron en los ejércitos de Cerdeña y en el ejército francés en Crimea y Argelia. ¿Cuantos traían como ropa habitual estos famosos pantalones? Lindolfo Cuestas (18º Presidente Constitucional del Uruguay), se refería a las bombachas que ya habían aparecido por Montevideo (este dato vuelve verosímil la carta del General Rivera a su mujer) y que no tardarían mucho en popularizarse entre nuestros militares en campaña.

El escritor Francisco Centeno, (Arg.) relata que siendo niño en octubre de 1867 conoció a Felipe Varela y describe su vestimenta:

Vestía pantalón-bombacha, chaquetilla militar con alamares y calzaba botas de caballería Francisco Centeno.

Muchos paisanos que traían productos del litoral a Buenos Aires vendían también “bombachas batarazas” -en Entre Ríos muchas fueron revendidas- y como algunos de los comerciantes eran de origen árabe o turco, la fábrica de origen fue confundida por muchos.

En tres años, se difundió con gran éxito. Es después del triunfo de Mitre en Pavón en 1861, que se difunde en forma generalizada.

Cabe señalar que, en esos mismos años, los ponchos que se vendían en las pulperías eran fabricados por la industria británica y ya no por los telares. Tanto la bombacha fabricada en Francia como el poncho salido de los locales e industrias textiles francesas muestran cómo después de la caída de Rosas la Argentina entró en un proceso de globalización económica.

FUENTE: El Rancho de Fierro

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