Cien años de la Encuesta Nacional de Folklore

En 1921, el Consejo Nacional de Educación le encargó a maestros y maestras de todo el país un relevamiento de obras en poesía, prosa y música folklórica de cada región. El material manuscrito –que fue conservado e investigado por el INAPL hasta hoy– ya está disponible en formato digital en la web de Compartir Cultura.

La Encuesta Nacional del Folklore (ENF) es un conjunto documental único que registró las tradiciones populares de principios del siglo XX y que permite entrever las señales de la nacionalidad argentina en la fusión de elementos hispanos e indígenas. Encarada en 1921 por el Consejo Nacional de Educación, sus materiales originales son conservados e investigados en el INAPL (Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano).

Este año, el Ministerio de Cultura de la Nación puso en marcha el proyecto “Sobre” para acercar estas experiencias culturales diversas, a través de la mirada de investigadores e investigadoras, escritores y especialistas que piensan la contemporaneidad de estas tradiciones y relatos. A su vez, la puesta en acceso público de la totalidad de su colección -que consta de más de 88.000 folios-  permitirá sumar otros acercamientos en el futuro.

La primera entrega de este material documental está disponible en la web de Compartir Cultura, bajo el título Sobre #1 Encuesta Nacional de Folklore y el catálogo con todo los folios en enf1921.cultura.gob.ar.

El Sobre #1 Encuesta Nacional de Folklore, elaborado ahora por la Coordinación de Investigación Cultural, contiene la reseña detallada Volver a la Encuesta Nacional de Folklore un siglo después, donde las investigadoras Ana María Dupey y Fernanda Pensa presentan el conjunto documental resguardado por el INAPL, sus características principales y su contexto de realización.

Por su parte, el poeta y ensayista Sergio Raimondi indaga en Y empecé a allar de montones la operación de sentido político que supuso el planteo de la ENF como un doble movimiento de inclusión del mundo originario y a la vez de distancia respecto de la entonces reciente inmigración europea. La directora de la Casa Museo de Ricardo Rojas, Laura Mendoza, además, introduce el rol desempeñado por Rojas en el derrotero de la ENF y su guarda pública, académica y archivística posterior. Por último, el Sobre #1 presenta el primer episodio de Caminos de Escucha, una serie de podcast sobre los contenidos originales de la ENF, producidos por el CASo (Centro de Arte Sonoro) de la Casa Nacional del Bicentenario.

La ENF fue una convocatoria a los maestros y las maestras de las escuelas primarias nacionales a participar de un concurso que proponía “recoger el material disperso en prosa, verso y música que constituye el acervo del folklore argentino”. La invitación se dirigió en particular a las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y Tucumán. Sin embargo, se hizo extensiva tanto a la Capital Federal y a las Gobernaciones o Territorios Nacionales (del Chaco, Formosa, Misiones, Los Andes, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut) como también a la participación de personas que no se desempeñaban en la docencia.

“Lo que el Estado encomendó recolectar no fueron cifras, informes ni índices para nutrir censos o estadísticas cuantitativas, sino relatos y experiencias del saber popular”, señalan Viviana Usubiaga y Luciana Delfabro, de la Dirección Nacional de Gestión Patrimonial de la Secretaría de Patrimonio Cultural, en la introducción de la publicación. “Se conformó así un inmenso archivo de la memoria del pueblo”.

A partir de las instrucciones del Consejo, los y las docentes debían recoger en la forma más ordenada y fidedigna (en español o lengua indígena) las tradiciones populares, romances, poesías y canciones infantiles, poesías o canciones cantadas con acompañamiento de música (gato, triunfo, firmeza, huella, cielito, vidalita, media caña, huayno, triste, aire, tiranas, pericón, cueca, prado, milonga, caramba, marote, chilena, etc.), poesías populares de género militar o épico sobre la guerra de la independencia o las guerras civiles posteriores, y cualquier otro género de poesías, leyendas, consejas, cuentos o narraciones en prosa, juegos y creencias de origen netamente popular.

La vasta colección de 88.000 hojas manuscritas en tinta y lápiz recopiladas por 3.250 docentes fue ordenada en carpetas que se identificaron con el nombre de cada maestra o maestro, la escuela a la que pertenecían, la localidad y la provincia.

Usubiaga y Delfabro destacan el rol de las y los maestros: “Es notable ─y oportuno señalarlo en este momento que nos toca vivir─ el protagonismo que tuvieron los y las docentes en este acontecimiento excepcional que celebramos hoy. Y más destacable aún el hecho de que estos actores sociales con una misión tan clara como la de instruir a través de la disertación y la evaluación fueran por un momento encomendados hacia otra misión, la de la escucha. Desde las escuelas públicas, los maestros y las maestras responsables de forjar en cada estudiante un conocimiento a través de lecciones y calificaciones reciben el encargo de escuchar a quienes integran sus comunidades. Y es por eso algo singular e imantador”.

El Sobre #1 de la ENF contiene:

Y empecé a allar de montones, por Sergio Raimondi.

Volver a la Encuesta Nacional de Folklore un siglo después, por Ana María Dupey y Fernanda Pensa.

Ricardo Rojas y la Encuesta Nacional de Folklore, por Laura Mendoza.

Caminos de Escucha, pódcast del equipo de Sonidos y Lenguas de la Argentina.

FUENTE: Ministerio de Cultura de la Nación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s