Tres shows presenciales de Luis Salinas en Río Negro y Neuquén

El guitarrista se presentará el próximo fin de semana en la región con tres conciertos, en Roca, Neuquén y Centenario. En una entrevista con el diario RÍO NEGRO, expresó sus sentimientos alrededor de la música y el significado de tocar con sus hijos.

Creativo, virtuoso y autodidacta de la guitarra. ¿Es posible tal cosa? Por supuesto que sí… si hablamos de Luis Salinas. Con casi veinte discos editados, premiado en el país y reconocido en el exterior, es elogiado por sus colegas a partir de una de sus más destacadas características: la improvisación.

Lejos de los conservatorios, este músico que compró su primera guitarra recién a los 27 años, encontró en “El papagayo”, un pub donde tocó durante ocho años, su academia de música. Allí aprendió todo lo que sabe y que lo convirtieron en el guitarrista virtuoso que conocemos, capaz de recorrer sonidos tan diversos como el jazz, el flamenco, el blues, el tango y el folclore.

Durante su carrera ha tocado con grandes músicos como B.B. King, Hermeto Pascoal, George Benson, Paco De Lucía, Scott Henderson, Chucho Valdés, Dave Holland. Compartió discos con Lito Vitale, Chico Novarro, Chango Nieto y fue convocado por el Chango Farías Gómez en 2005 para participar de “Corazón libre”, disco de Mercedes Sosa. En su momento, también compartió el escenario del Teatro Colón con Dino Saluzzi.

Luis Salinas llegará a la región para presentarse, el próximo fin de semana, en formato trío, junto a su hijo Juan Salinas (guitarra) y Alejandro Tula (percusión). Serán tres shows, en Roca, Neuquén, con Florencia Olatte como artista invitada, y Centenario, en los cuales tocará parte de “El tren” (2016), su hasta ahora último disco, que en realidad es una caja de tres discos, y después verá para qué lado arranca cada noche.

Hablemos de “El tren” (2016), tu último disco hasta el momento.

—Vos sabes que los discos son como una foto que refleja los momentos que estás viviendo. Ese disco fue un momento muy especial porque hacía mucho que no grababa. Volver a grabar un disco y hacer un solo de guitarra, fue como el primer show que hice cuando Juan (su hijo) tenía un año, después tocar con el grupo, con Cristian Gálvez, César Gracia, que para mí es uno de los músicos más grandes que dio Chile; Mateo de baterista de Rubén Rada y Jaime Roos, puede tocar cualquier estilo de música, siempre al mismo nivel. Dentro del disco hay una parte que se llama “Solo Salinas” y ahí tocamos con Juan. Es una obra de diferentes movimientos: hay un solo de guitarra, después el dúo y después el grupo. Juan me dijo: “esto es como un tren, que sale solo y va subiendo gente”.

Tus colegas son todos grosos…

—Es la satisfacción de la vida, poder compartir la amistad y es la música. Gente que uno quiere. La música es una energía espiritual; va más allá de las notas. Escuchar el disco es como volver a estar con ellos.

Sería como un “compartir permanente”

—Así es. Uno se pregunta qué estará haciendo. Muchas veces, después de escuchar el disco, llamo a alguno de ellos.

¿Cómo se siente ser Salinas? Para nosotros sos casi como un súper héroe de la guitarra.

—¡No me digas eso! (risas). Soy una persona muy agradecida en la vida: por ser músico, por disfrutar mucho cuando toco, no creo en la Iglesia, pero creo mucho en Dios, que me ha regalado cosas hermosas teniendo en cuenta de dónde vengo. Nací en Monte Grande (Buenos Aires), me crié en Villa Diamante… cuando uno viene de ahí, tiene que ser muy agradecido a la vida, por todo lo que he vivido y por lo que sigo viviendo. La música es la estrella y hay que tocar lo que ella pide. Lo primero que le dije a Juan es: tenés que sentir tus notas, escuchar a tus compañeros y tocar lo que ellas piden y disfrutar. Si haces eso, lo vas a pasar bien vos, la gente, que sabe cuándo un artista es sincero y toca de corazón. Es difícil verse a uno, pero hago lo mejor que puedo, como persona, como músico y así.

Ser autodidacta e improvisador permanente, cantar ¿Cómo adquiriste la velocidad en las cuerdas, sin haber pasado por la academia?

—Dios te puede dar una condición natural, pero está en uno desarrollarla en donde sea, en lo que te toque. Tengo un hermano que tiene una facilidad increíble para dibujar, pero no la desarrolló. Podría haber sido un dibujante maravilloso por sus condiciones naturales. Dios te da una parte y la otra es nuestra. Trato siempre de superar, porque además la música es una cosa maravillosa, como la vida. Siempre hay cosas para aprender, siempre aparecen músicos jóvenes, muy buenos que te enseñan. Con mi hijo aprendo mucho de él. Aprender es el secreto de la juventud, ¿no? Tomar los momentos como únicos, como irrepetibles. Ahora estoy con mi hija que tiene 11 años, que me da mucha energía, sorpresas.

Parece que todo el tiempo te renuevan…

—Así es, además Rita canta muy bien, pasa que es tímida. Tiene una condición maravillosa para cantar y actuar, pero verá ella que hará con eso. Verá si tiene la necesidad de hacerlo delante de la gente.

Parece que el arte está en la familia…

—Vos sabes que mi padre (se me fue hace un par de semanas, con 83 años) en una radio del Chaco, en Sáenz Peña, tenía un grupo en el que había guitarra, bombo y armónica, una especie de mini orquesta. La música viene de él. Mi viejo tocaba todo tipo de música, esa cosa ecléctica de escuchar de todo y tocar distintas cosas. A nosotros nos viene de ahí. A Juan también, es un privilegio tocar con mi hijo diferentes músicas. Hace mucho tiempo que no voy a la zona, es un privilegio volver a tocar allá. En estos tiempos nos cuesta mucho a los músicos poder tocar. Ya hice streaming, pero es como una comida sin sal. Ya tuve covid y gracias a Dios pude salir. Cuando uno sale de eso también disfruta lo que viene.

¿Qué aprendiste y aprendés de los músicos con los que compartiste escenario?

—La verdad que sería muy injusto decirte determinados músicos. Siempre digo que uno tiene que admirar a los que hacen cosas que uno no puede hacer, disfruto de los que hablan de la honestidad, de la variedad, de la emoción, aunque toquen una cosa simple, que sea sentida. Uno aprende siempre como persona y como músico de las distintas visiones sobre una misma canción, diferentes géneros musicales de músicos que no son muy conocidos, pero son muy buenos. Cuando viajas, por ejemplo, te encontrás con músicos extraordinarios que no son conocidos, pero son muy buenos y uno aprende. Lo pienso hace muchos años. Cuando uno quiere aprender, aprende de tipos que por ahí no tienen mucha técnica, pero uno nota la esencia de cada lugar.

Los grandes músicos hablan muy bien de vos ¿Cómo te hace sentir eso?

—Es una motivación grande y es un compromiso. Si alguien que vos admiras habla muy bien de vos, no lo podés defraudar. Hay que mejorar todo el tiempo. Paco de Lucia, por ejemplo, estudiaba hasta el último momento. Todos ellos consideran que el mejor maestro es la propia canción. Te dice lo que tenés que tocar, tocan en función de la música y dejan el ego de lado. Varios me dijeron que el ego mata al genio y te aleja de la verdad y la música. Hay una cosa que no se puede manejar y es la inspiración. Nunca conocí a un músico que diga “mañana a tal hora voy a estar inspirado”.

¿Percibís que contás historias en tus músicas? ¿En qué te inspiras?

—Cosas que van sucediendo en el momento, inclusive hay temas que me salieron, pero no digo que soy compositor, aunque compuse muchos temas. No soy un tipo que dice “hoy voy a componer”, no tengo esa virtud. Lo que sí me ha pasado es que agarré la guitarra y me salieron temas, entonces los grabé para no perderlos. Casi todos los hice cantando. A muchas de las melodías las pasé después a otros instrumentos, pero no tengo una técnica para componer. Me gusta componer sobre el tema. De alguna forma es una composición sobre otra composición y respetando la composición. Me ha pasado de estar en mi casa y acordarme de una cosa que paso a hace mucho tiempo y de golpe me salió un tema. Lo que digo siempre es que lo que más necesito hacer, es tocar la guitarra. Si tengo una cita de cualquier tipo y agarro la guitarra antes, seguro que llego tarde. Lo otro es un complemento hermoso: cantar, componer, pero eso es un acompañamiento a tocar la viola.

Los shows

Viernes 20: a las 20hs, en el Auditorio de Fundación Cultural Patagonia, de Gral. Roca, Río Negro. Entradas: Hey Jude (Italia 1541).

Sábado 21: a las 20hs, en el Cine Teatro Español de Neuquén. Entradas: Flipper (Av. Argentina y Alberdi) o a través de livepass.com.ar. Artista Invitada: Florencia Olatte.

Domingo 22: a las 20hs, en Bar Cultural Vieja Estación, de Centenario, Neuquén. Entradas: Vieja Estación (Belgrano 195).

FUENTE: Diario Río Negro Por Paula Gingins

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