Homenajean en Choele Choel al payador regional más antiguo

Cuentan que supo alcanzar fama en su época como «El poeta de la pampa». Estuvo en General Roca, trabajando con la familia Gadano, siempre en labores de campo.

Regino Velázquez fue reconocido por el Museo de Choele Choel, provincia de Río Negro, como el más antiguo exponente del folclore regional. Fue homenajeado el sábado 11 de diciembre, en la 47° edición del Festival Provincial de Folklore, que se llevó a cabo en la localidad durante todo el fin de semana. Amigo de Gavino Ezeiza, el precursor del género de la payada a nivel nacional, Regino supo alcanzar fama en su época como “El poeta de la pampa”.

Oriundo de la localidad de San Pedro, provincia de Buenos Aires, contaron que Velázquez, “con poco más de veinte años y en busca de mejor suerte se incorporó como auxiliar civil de las tropas comandadas por el Gral. Julio Argentino Roca de 1879 que partieron al territorio patagónico. Es por ello que llegó a Choele Choel con el Ejército sin ser militar, atendiendo a la caballería durante la expedición llamada `Campaña al Desierto´. Como otros, él decidió quedarse en el territorio patagónico”, reconstruyeron.

Allí, en la zona, Regino se casó con Rosario Carranza y tuvieron dos hijos: Elena y Serapio. Según replicaron de los dichos de Filomena Obalda Cárdenas de Velázquez, viuda de su nieto Joaquín, Regino había adquirido cinco chacras ubicadas en la Isla Grande, una en las cercanías de Luis Beltrán. En el censo nacional de 1895 apareció junto a su familia, declarando que su ocupación era la de hacendado.

En medio de ese contexto, creció su vocación artística. Indicaron desde el Museo que “en el archivo digital del Instituto Ibérico Americano de Berlín, Alemania, cuya biblioteca es la más grande en Europa especializada en América Latina se encuentran dos ejemplares de la Revista EL PAYADOR del año 1913. En una se encuentra publicada una entrevista que le hace un periodista de la revista a Velázquez, de visita en Buenos Aires en junio de 1913 y un poema que éste ha escrito en homenaje al famoso payador Gabino Ezeiza, precursor del arte payadoril rioplatense”. En la otra hay unos versos dedicados por un autor que firma Peguá “Al poeta de la pampa, Regino Velázquez ¡¡¡Siempre gaucho y payador!!!”.

Una foto de 1904, publicada en la afamada revista Caras y Caretas del 30 de enero de 1904, lo muestra de largos cabellos y ropaje criollo. En el texto se explica que “su cabello largo es el resultado de una promesa a la Virgen de Luján por haberlo hecho ganadero y que ha viajado a Buenos Aires en peregrinación para demostrarle a la aquella que ha cumplido”.

Relataron que “vivió en Choele Choel hasta que una inundación se llevó todas sus pertenencias, todos sus animales. Perdió todo y se fue… No sabe si a Viedma y luego a General Roca, trabajando con la familia Gadano, siempre en labores de campo. Según lo manifestado por su hijo Serapio, ya anciano, en un artículo del diario Río Negro de 1973, las tierras de su padre eran lindantes a las del Coronel Belisle y poseía 6.000 ovejas”.

Prueba de la sincera amistad que lo unió a Gabino Ezeiza, son los versos que éste último le dedicó y envió, estando de gira en Entre Ríos, en 1915.

La payada

A decir de Félix Luna, explicaron desde el Museo, los payadores fueron formidables transmisores de cultura, en una época en que no existían los medios de comunicación masiva y el acceso a las expresiones culturales estaba reservado a grupos de élite en las ciudades. Recorrían los pueblos abordando los más diversos temas en sus creaciones, improvisaciones y contrapuntos, exaltando los valores tradicionales y nacionales.

El payador improvisa un recitado en rima acompañado de una guitarra. Cuando la payada es a dúo se denomina “contrapunto” y toma la forma de un duelo cantado, en el que cada payador debe contestar payando las preguntas de su contrincante, para luego pasar a preguntar del mismo modo.

Este género, ampliaron, floreció especialmente entre los años 1880 y 1910, cuando la Argentina se transformaba por la llegada masiva de inmigrantes, con sus propios bagajes culturales. En tanto los payadores reivindicaban temas que se referían a nuestra historia, próceres, batallas, la vida cotidiana del paisano y sus sentimientos y valores. Las únicas prendas de su orgullo las constituían la destreza en la improvisación, el triunfo en la competencia y la popularidad adquirida, ya que la riqueza les era esquiva.

En su dilatada carrera, Gavino Ezeiza actuó en innumerables pueblos y escenarios, tanto en la Argentina como en el Uruguay, convirtiéndose en una leyenda. Sus contrapuntos se hicieron famosos, especialmente el que tuvo lugar el 23 de julio de 1884 en el Teatro Artigas de Montevideo con el cantor oriental Juan de Nava presenciado por un numeroso auditorio. Allí Ezeiza derrotó a Nava improvisando la que sería la popular canción Heroico Paysandú, convirtiéndose en uno de los payadores más importantes de la historia. El día 23 de julio se celebra el Día del Payador en la República Argentina en honor a ese histórico contrapunto, concluyeron.

FUENTE: Diario Río Negro

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