Historias de gauchos y bandoleros en la revista “Salvaje Sur”

Ya se consigue en Bariloche la entrañable publicación que se edita en San Martín de los Andes. En esta ocasión, cowboys y sheriffs se tomaron un descanso para dejar espacio a los duelos a punta de facón y otras delicias telúricas.

Ya se consigue en algunos puntos de venta barilochenses “Salvaje Sur”, la revista que, en sus dos primeros números, se había consagrado al western, predominantemente estadounidense pero también patagónico. En el tercero, la publicación se conforma con 12 cuentos que, en vez de dejarse protagonizar por cowboys, conductores de diligencia o sheriffs, relatan historias de gauchos y bandoleros. Para su editor, hay parentesco.

“Salvaje sur” es un entrañable emprendimiento que se pergeña en San Martín de los Andes, Neuquén con escritoras y escritores de varios puntos de la Argentina. Su impulsor es Matías Castro Sahilices, escritor, editor y, sobre todo, lector apasionado. En diálogo con El Cordillerano, justificó el viraje hacia contenidos más telúricos. “Creo que veníamos arrimando el bochín desde el primer número. Estoy convencido de que la gauchesca y el western son primos hermanos”, delimitó.

“Hace poco terminé de leer las historias de Ambrose Bierce sobre la Guerra Civil norteamericana y mientras sostenía el libro, pensaba que, con solo un par de pinceladas, cambiando nombres y geografías, bien podríamos estar hablando de unitarios y federales. Pensemos en la cartografía de lo inconmensurable, en el Oeste, la pampa, la Patagonia… Pensemos en el abismo horizontal, en la naturaleza salvaje como personaje, los pueblos originarios, el culto al caballo… Borges hablaba de las ‘actividades pastoriles’ como denominador común”, citó el editor.

Además, “desde lo personal, siempre me convocaron las historias que me contaba mi abuelo Luján Sahilices, nacido en Godoy, un pueblo de Santa Fe muy cercano a la estancia Los Naranjos, donde ocurrió la batalla de Pavón. Esos relatos de gente de campo, contados desde la épica, de alguna manera anidaron en aquel niño y luego se potenciaron con diferentes lecturas”, historió Castro Sahilices.

En definitiva, “esta herencia cultural es compartida, creo yo, porque cuando propuse el número a la comunidad de narradores y narradoras que me acompaña, enseguida hizo eco. Supongo que también está la potencialidad de un género poco explotado, inexistente desde la perspectiva Pulp diría yo, que permite reescrituras y nuevas perspectivas”, aseguró. La revista le da la razón.

Aparente resabio de otras épocas y apelación explícita a la nostalgia “Salvaje Sur” arrancó bárbaro. “Estoy un poco sorprendido, la verdad. Se armó una especie de comunidad de lectores que crece número a número”, señaló el editor. “Gente muy cálida que, espontáneamente, comparte la experiencia de lectura en sus redes y que está a la espera de los nuevos números”. De paso, adelantó que tiene listos los que están por venir: “el cuarto, western y el quinto, noir o relato negro. Y hay otro más de gauchesca armándose”.

En los hechos, “estas devoluciones de los lectores son el único combustible que me empuja a seguir con un proyecto bastante ambicioso desde lo laboral, por la cantidad de horas de trabajo que lleva cada número, y también desde lo económico. Esto repercute también en cuestiones ligadas a la distribución, ya que, el boca en boca fue llevando la publicación al resto del país y hay que estar a la altura del desafío. Vamos a ver cómo sigue el asunto”, se esperanzó.

Son varios los porqués de tamaña patriada. “Publico una revista que me gustaría consumir. Por un lado, es el tipo de literatura que me divierte, que me lleva a la infancia y que está más conectada con el relato tradicional de aventuras, aunque no todos los relatos publicados van necesariamente en ese sentido. En este número, las ilustraciones de Javier Mattano, siempre en sintonía con el estilo pulp tradicional, acompañan y le aportan otra visión al asunto”.

“Salvaje Sur” es tangible, objeto y no circula por medios electrónicos, aunque Castro Sahiliches conoce a la perfección el universo de la edición electrónica. “Hablamos de una afinidad estética con la edición mecánica, con las publicidades antiguas y con los grabados”, resaltó. “El paratexto está tanto para acompañar las obras de los autores y autoras, como para contar su propia historia. Entiendo que las publicidades de artefactos y servicios son pequeños universos narrativos. Todas estas cuestiones acompañan la persecución de una unidad estética propia de una revista objeto”, concedió.

La publicación se consigue en la mesa de libros patagónicos de librería La Barca o en el panel de revistas del quiosco Rocinante (Pioneros 3802, San Martín de los Andes). En las ediciones anteriores, habían publicados sus westerns Luis Catenazzi y Mónica de Torres Curth, vecino y vecina de Bariloche, respectivamente. En la tercera, hay un cuento del autor de esta nota y otro de Cecilia Fresco, residente en Villa La Angostura muy involucrada en el quehacer literario rionegrino. Insistimos: “Salvaje Sur” es una joyita de colección.

FUENTE: El Cordillerano

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